Cada tanto crecemos

Durante toda la vida vamos creciendo. Es quizás más notorio en los primeros años, cuando casi todo acto que realizamos es novedoso y trascendente: la primera sonrisa, la primera palabra, los primeros pasos, las primeras decisiones, las primeras amistades; el primer “me sumo”, el primer “me la juego” o el primer “no quiero”.

A medida que nos hacemos más grandes ese crecimiento quizás se alenta o se hace más parejo y entonces es más difícil darnos cuenta de que también hacemos grandes pasos. Sin embargo, cada tanto siento un cambio, como un click, un “Ah!” que modifica la perspectiva… que te recuerda un poco esa sensación en el alma de haber caminado el primer paso.

Me doy cuenta de que voy creciendo cuando cada vez más me siento segura de lo que soy sin la necesidad de compararme con nadie.
Me doy cuenta de que voy creciendo cuando entiendo cada vez más que no poseo absolutamente ninguna verdad.

Crezco cuando siento que el otro se siente cómodo conmigo, porque no necesita esconderse de nada, porque no lo juzgo por nada.
Siento que crezco un poco más cuando no necesito caerle bien a todos si eso significa dejar de ser quien soy (aunque esto todavía me cuesta).

Me siento más grande cuando logro enfrentar relajada una situación de la manera que repasé una y otra vez en mi cabeza siempre, pero que nunca antes lo había logrado… Y hoy tuve uno de esos momentos.

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